Columna de Marcelo Mena: “Corto plazo: Largo Plazo”

El discurso imperante hoy en día es que siempre existen conflictos entre medio ambiente y economía y que lamentablemente debemos postergar el medio ambiente porque debemos crecer. Claro, necesitamos energía barata y debemos hacer sacrificios. Nos presentan esto como una selección múltiple mezquina: qué prefieres: 1. Destruir tu patrimonio paisajístico y ecológico único para generar energía hidroeléctrica. 2. Hacer termoeléctricas que destruyan ecosistemas. 3. Energía nuclear que cause desechos. Como dice Amory Lovins: yo elijo 4: ninguna de las anteriores. Y no somos pocos.
Una encuesta de DATAVOZ y UNAB dan cuenta que si bien el 50% de los chilenos el año 1997 quieren privilegiar medio ambiente sobre desarrollo económico (aún a costa de pérdida de productividad y creación de empleo) al año 2010 nos encontramos con un 70%. Lo que ocurrió con Barrancones no es sino un mero síntoma de un descontento generalizado de una ciudadanía. Descontento que tiene raíz en el mal manejo de proyectos emblemáticos, que aún siendo malas ideas en papel, fueron aprobados sin mayores sobresaltos. Descontento que no tiene raíz en partido político alguno.
Pero ese 70% que está por el medio ambiente vs el desarrollo económico está frente a un dilema falso. La gran barrera que impide que se opte por las opciones más ambientales es el horizonte de evaluación de proyectos. Un ampolleta CFL vs una incandescente se paga entre 2 semanas a un mes. Una ampolleta LED vs incandescente se paga en 3 años. Un auto híbrido se paga en 5 años versus un no híbrido. Comprar una lavadora de platos se paga en 3 años vs lavar a mano. Una central a carbón se paga en 5 a 10 años, y una turbina eólica de 10 a 20 años. Un panel fotovoltaico para la casa se paga entre 15 a 20 años. En efecto, los altos costos energéticos hacen contaminar menos sea rentable, y si no elegimos esta opción más verde, es por dogma, o por desconocimiento de las tecnologías.
Al final, como muchos otros temas, lo que nos impide avanzar en medio ambiente es el cortoplacismo. No la tecnología. No la economía. Es simplemente no mirar más allá que los próximos dos años. Sin ir más lejos los gobiernos duran cuatro años. Mi abuela decía que lo barato cuesta caro. Hoy nos damos cuenta que el cortoplacismo, lo barato, cuesta caro. Y plataformas como VeoVerde, Mercado Orgánico y este círculo virtuoso han ayudado a catalizar el cambio hacia consumidores instruidos, responsables.
¡Felicidades, VeoVerde. Veo a un 70% de chile viendo verde!
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5 Comentarios
Columna de Marcelo Mena: “Corto plazo: Largo Plazo”
Concuerdo plenamente.
Responder¿Y cuál sería el incentivo que hace que seamos tan cortoplacistas?. Creo que ahí está la raíz del problema.
Excelente planteamiento, sobretodo por que acá nunca se considera como una alternativa reducir el consumo, sólo la generación energética.
ResponderPOBRE RUEDA
Responderla rapides vende,la otra opcion es el proceso, todo se hace bien paso a paso,queda demostrado con Bielsa,en el rescate d los mineros,en la reconstruccion..la sociedad lo sabe.
Respondery es tiempo de comenzar a hacerse responsable cada uno desde nos corresponda.
Buena columna Marcelo, creo que es necesario estar trabajando para potenciar estos círculos virtuosos, cada uno desde su tema, pero también creo que es necesario empezar a meterlo con más fuerza en el ámbito político para que vayan ocurriendo cambios top-down y bottom-up a la vez.
ResponderSaludos y felicitaciones a Veoverde!
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