La elite de alimentos orgánicos, Whole Foods, se rinde ante Monsanto

Tras una batalla de 12 años para mantener los cultivos genéticamente modificados de Monsanto sin contaminar las 25,000 granjas y huertas orgánicas de Estados Unidos, los consumidores y productores se están enfrentando a la derrota. La elite de los alimentos orgánicos Whole Foods Market, Organic Valley y Stonyfield Farm, han decidido que es tiempo de rendirse a Monsanto. Los más altos ejecutivos de estas compañías han admitidos públicamente que no se opondrán más a la comercialización en masa de los cultivos transgénicos, tales como la controversial alfalfa Roundup Ready de Monsanto, y están preparados para sentarse a discutir un trato de “coexistencia” con Monsanto y el animador biotécnico de la USDA, Tom Vilsack.

Mientras Whole Foods Market enviaban a sus clientes un correo electrónico muy ingenioso pero profundamente engañoso proclamando su apoyo a lo orgánico y “pureza de semillas”, daban luz verde a los burócratas de la USDA para aprobar la “desregulación condicional” de la alfalfa transgénica, resistente a los herbicidas, de Monsanto. Más allá del eufemismo regulador de “desregulación condicional”, esto significa que Whole Foods Market y sus colegas están de acuerdo con cultivo químico y energéticamente intensivo de la perenne alfalfa transgénica; garantizando esparcir sus genes y semillas mutantes a lo largo del país; garantizando contaminar los animales orgánicos que se alimentan de alfalfa; garantizando provocar un envenenamiento masivo a los granjeros y destruir la red esencial de nutrientes en el suelo por el herbicida tóxico Roundup; y garantizando producir súper “malas hierbas” resistentes al Roundup, las que requerirán herbicidas incluso más mortíferos para ser derramados en millones de hectáreas de alfalfa a lo largo de Estados Unidos.

Como intercambio por aceptar la contaminación premeditada de la piscina genética de la alfalfa de Monsanto, WFM quiere “compensación”. Por un nuevo asalto a los granjeros y comunidades rurales (un reciente estudio Sueco de larga escala descubrió que roseando Roundup dobla el riesgo de obtener cáncer en los granjeros y residentes rurales), WFM espero que el biotécnico de la USDA comience a regular en vez de animar a Monsanto. En pago por un nuevo ataque a la habilidad crucial del suelo de proveer nutrientes a los cultivos y desprender peligrosos gases invernaderos (estudios recientes han mostrado que el Roundup devasta microorganismos esenciales de la tierra que proveen nutrientes a las plantas y genera gases invernadero que desestabilizan el clima), WFM quiere que el Biotécnico de St. Louis esté de acuerdo en pagar una “compensación” (coima) a los granjeros por cualquier pérdida relacionada a la contaminación de sus cultivos.

Whole Foods Market, en su correo electrónico del 21 de enero del 2011, exige una supervisión pública por la USDA en vez de confiar en la industria biotecnológica, sabiendo que las regulaciones federales en los transgénicos no requieren pruebas de seguridad ni etiquetado; y que incluso jueces federales han declarado que la supervisión del gobierno es una farsa. Al final de su carta admite que su rendición a Monsanto es permanente: “La política establecida para la alfalfa transgénica guiará mayormente las políticas para otros cultivos genéticamente modificados. La coexistencia es realmente necesaria.”

¿Por qué se está rindiendo la Industria Orgánica?

Según fuentes informadas, los altos ejecutivos de WFM y Stonyfield son amigos personales del secretario de la USDA, Tom Vilsack, y han hecho contribuciones monetarias en la campaña electoral de Vilsack como gobernador de Iowa. Vilsack fue reconocido como el “Gobernador del año” por la Organización de la Industria Biotecnológica en el 2001, y viajó en un jet corporal de Monsanto durante la campaña. Quizás más fundamental que la miserable rendición de la Industria Orgánica, es el hecho de que la elite orgánica se ha aislado más y más de las preocupaciones y pasiones sus consumidores.

Los mandamás de la Industria Orgánica están cansando de las presiones activistas, boicots y peticiones. Aparentemente creen que la batalla en contra de los transgénicos se ha perdido, y que es tiempo de alcanzar un premio de consuelo. Este premio que buscan es lo que llaman “coexistencia” entre la biotecnología y la comunidad orgánica, la cual pondrá a dormir al público y segará el incómodo hecho de que los cultivos transgénicos no etiquetados ni regulados de Monsanto están repartiendo sus genes tóxicos a 1/3 de los campos de Estados Unidos y a 1/10 del planeta.

Whole Foods y la mayoría de las grandes compañías orgánicas se han apartado deliberadamente de los esfuerzos contra los transgénicos y han suprimido todos los fondos en apoyo a las campañas que trabajan para etiquetar o prohibirlos. El nombrado Proyecto No a los Transgénicos, fundado por Whole Foods y la mega corporación Alimentos Naturales Unidos (UNFI), es un esfuerzo básicamente segador para mostrar que los alimentos certificados como orgánicos están libres de transgénicos mientras que los alimentos “naturales”, los cuales constituyen la mayoría de las ventas de WFM y UNFI, están rutinariamente contaminados con transgénicos.

El pequeño secreto de Whole Foods

La razón principal de por qué Whole Foods está buscando coexistencia con Monsanto, Dow, Bayer, Syngenta, BASF y el resto de las compañías biotecnológicas de peso pesado, es que quiere desesperadamente que la controversia acerca de los alimentos y cultivos genéticamente modificados desaparezca. ¿Por qué? Ya que ellos saben tanto como la Asociación de Consumidores Orgánicos, que 2/3 de los 9 billones de dólares de ventas anuales de WFM provienen de los renombrados alimentos procesados y productos animales “naturales” que están contaminados con transgénicos. La Asociación de Consumidores Orgánicos y sus aliados han testeado sus renombrados productos “naturales” (y sin duda los laboratorios de WFM también lo han hecho) que contienen maíz y soya no orgánica y han resultado todos en estar contaminados con transgénicos, en contraste a sus productos certificados como orgánicos los cuales están básicamente libres de transgénicos o por lo menos contienen cantidades apenas detectables.

Aproximadamente 2/3 de los productos vendidos por Whole Foods Market y su principal distribuidos, Alimentos Naturales Unidos (UNFI), no están certificados como orgánicos si no que son alimentos y productos convencionales (químicos y transgénicos) disfrazados como “naturales”.

El control de venta inaudita del mercado orgánico de UNFI y Whole Foods, empleando un modelo de negocio al vender el doble de alimentos “naturales” que los certificados como orgánicos, además sumado a apoderamiento de muchas compañías orgánicas a través de corporaciones multinacionales de alimentos como Dean Foods, amenaza el crecimiento del movimiento orgánico.

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