Argumentos técnicos contra las hidroeléctricas e Hidroaysén

Más allá de los videos que explican las nulas bondades del proyecto Hidroaysén, muchos critican el movimiento que se ha generado a raíz de su aprobación, argumentando que quienes se oponen no poseen argumentos técnicos para rechazar las hidroeléctricas. Lo cierto es que no es sólo la línea enorme línea de transmisión (será una de las más grandes del mundo) la que traerá problemas, sino el mismo embalse el que acabará con la biodiversidad presente en la zona.

Así lo explica el científico Claudio Meier Vargas, de la Universidad de Concepción, quién publicó un artículo en el que explica detalladamente cuáles son los Estudios de Impacto Ambienta (EIA) que debieron hacerse en Hidroaysén, pero no se hicieron. Esto, explica, es parte de una institucionalidad ambiental que no está acorde con las necesidades del país, y la que, incluso, le pone más trabas a las centrales con proyectos más limpios.

Meier ahonda en el proceso que se recorre entre que un gran empresario decide instalar una central hasta que se aprueba. Es el magnate el que decide el río y el lugar a embalsar, luego decide qué estudios deberán hacerse y contrata a una empresa privada para que haga un EIA según los criterios de la empresa; para luego entregárselo a la autoridad ambiental, la que simplemente da el visto bueno. Lo que debería hacerse, explica, es todo lo contrario: el Estado debería decidir dónde se puede construir centrales, y los privados debieran luego postular, para que la autoridad ambiental decida qué empresa ofrece el mejor proyecto.

Un dato no menor es que en los países desarrollados, al construir una central, las empresas gastan entre un 2 y 3% del presupuesto total en realizar los estudios para asegurar que el impacto será mínimo. Este porcentaje se enmarca en una institucionalidad preocupada, que tiene datos acerca de las especies que habitan los ríos y lagos, los caudales, la cantidad de sedimentos y turbiedad, etcétera. En un país en el que no se tienen estos datos, las empresas deberían estudiarlos todos, y deberían gastar entre un 5 y 6% del presupuesto en estos estudios. La realidad es que el monto que gastan se reduce a sólo unas milésimas.

El informe completo lo pueden encontrar en este link: http://is.gd/MYbvg6

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