El tenebroso prontuario del grupo Angelini
Ser reconocida como una de las empresas más importantes del país tiene su precio. El que ha pagado el grupo Angelini es ser una de las que tienen peor reputación en torno a su manejo ambiental, con reiteradas faltas a la institucionalidad, operando industrias sin los permisos necesarios, cometiendo varios Ecocidios a nivel nacional en Chile, destruyendo el patrimonio natural del país y deteriorando la calidad de vida de sus habitantes.
Cuando CELCO recibió el Premio Sofofa Empresa Destacada 2009, la Sociedad de Fomento Fabril la destacó por su “gran aporte al crecimiento económico de Chile, liderazgo exportador, compromiso con la inversión y el empleo, contribución al desarrollo industrial y exitosa internacionalización”. Claro que no mencionó su largo prontuario de desastres ambientales.
En la ciudad de Constitución, por ejemplo, durante más de 30 años los habitantes han tenido que soportar los putrefactos olores que emana una planta de celulosa que este grupo mantiene literalmente en medio de la ciudad. Los niños camino al colegio, los ancianos, los consultorios, la municipalidad. Todos están obligados a soportar los olores. Basta con entrar a la ciudad para empezar a olerlos.
Otra de estas plantas, seguramente la más mediática, es la instalada en la comuna de San José de la Mariquina, región de Los Ríos, que desde el 2004 deposita sus desechos tóxicos en el río Cruces. Los habitantes de San José soportan los olores, pero el premio mayor se lo llevó la comuna de Valdivia, destacada internacionalmente por sus humedales, por su Santuario de la Naturaleza, Carlos Anwanter, poseedora de una inconfundible fauna fluvial.
De un día para otro los famosos cisnes de cuello negro empezaron a presentar problemas fisiológicos (algunos no podían mantener su cuello erguido), mientras que otros decidieron emigrar. Muchos cayeron muertos, en pleno vuelo, en las calles de la ciudad y en los patios de las casas, comenzando una extensa campaña, marchas y protestas contra la celulosa.
La respuesta del Estado, como era de esperarse frente a tamaño holding empresarial, fue prácticamente nula y costó mucho paralizar las actividades de la industria. De hecho, es por todos conocida la reunión que mantuvieron Anacleto Angellini y el ex-Presidente Lagos, tras la cual no hubo sanción alguna. Por su parte, la empresa respondió con manifestaciones a favor de la planta, con obreros portando motosierras encendidas por las calles de la ciudad, retroescavadoras paseando por las avenidas y un grupo de personeros de gobierno “defendiendo el empleo”. Los buses que transportaban a los trabajadores de Valdivia a San José eran apedreados, y, pese a los informes de la Universidad Austral que indicaban a la empresa como culpable de destruir el Santuario de la Naturaleza, ésta sigue actualmente funcionando, e incluso se les revocó la multa a la que estaban condenado, pues los tribunales ambientales manifestaron no tener pruebas concluyentes de que la contaminación era producida por la Celulosa Arauco.
Hace poca semanas, se ha denunciado que la misma empresa tendría un criadero de cisnes de cuello negro para liberar ejemplares adultos con sus crías en las aguas del Río Cruces, para así mantener la población de estas aves. Los más pequeños mueren por falta de alimento, mientras los adultos emigran, por lo cual estarían constantemente depositando especies en el río.
Frente a tantas protestas, la empresa decidió construir un ducto de evacuación de desechos que culminaría su recorrido en la costa marítima de Mehuín, al norte de la región de Los Ríos. Por supuesto, los pescadores vieron amenazada su fuente de trabajo y organizaron sendas protestas contra la empresa, las que fueron reprimidas a disparos por personal de la Armada de Chile.
Otro caso es el sucedido en la planta celulosa Nueva Aldea, en el Valle de Itata, región del BioBio, donde en 2005 un grupo de trabajadores fueron contaminados con sustancias radioactivas, a causa de una fuga en un aparato que utilizaba iridio. Esa misma planta descarga sus desechos tóxicos en el mar, y el 21 de diciembre de 2010 el ducto sufrió una ruptura, provocando un derrame de líquidos industriales en la comuna de Coelemu.
En la región del Maule, la planta Licancel ha sido acusada varias veces de provocar la muerte de centenares de peces en el río Mataquito, con derrames de hasta 200mil litros de desechos tóxicos. El evento fue calificado por la empresa como una “anomalía”. Esto fue en julio de 2007; en septiembre, el Consejo de Defensa del Estado demandó a la planta, pero en octubre la SEREMI de salud del Maule aprobó la reapertura, luego de haberla cerrado semanas antes.
También el 2007, mientras grupos de empleados de la planta Horcones, en el Bio Bio, mantenían protestas exigiendo mejoras en las condiciones laborales, el trabajador forestal Rodrigo Cisternas fue asesinado por efectivos policiales. Según se cuenta, los carabineros reprimieron una manifestación nocturna rompiendo los vidrios de los automóviles de los trabajadores, a lo que Cisternas respondió utilizando maquinaria pesada para volcar los vehículos policiales. La respuesta de la policía fue ametrallar al trabajador, quien murió en el acto con 25 proyectiles en el cuerpo. A su funeral asistieron más de 25mil personas.
Destaquemos que el grupo Angelini sigue haciendo de las suyas, y hoy por hoy es uno de los principales accionistas de la mina Invierno, en Isla Riesco, la que ha sido ampliamente rechazada por grupos ecologistas, que denuncian los graves efectos en la rica biodiversidad de la zona que provocará la producción minera.
Si hay algo que personalmente he defendido en este blog, es la labor que el Estado debería ejercer frente a las empresas contaminantes. La institucionalidad ambiental en Chile es de las más permisivas del globo, es decir que permite que las empresas contaminen en el marco de la ley, pero a empresas como las del grupo Angelini no les basta con eso y contaminan incluso más.
Si el Estado se niega a tener una institucionalidad ambiental acorde a las necesidades del país, podrían por lo menos fiscalizar que esas leves normas se apliquen. Pero ni siquiera hacen eso. Lamentablemente, el poder del dinero sigue siendo más fuerte. Prontuarios como este lo demuestran.
Vía mapuexpress.net
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13 Comentarios
El tenebroso prontuario del grupo Angelini
Realmente el santuario ya no es lo que era, aquí en Valdivia somos muchos los que aún sentimos una pena inmensa por los cisnes... CELCO, malditos asesinos.
ResponderNo hay cosa más asquerosa que estops grupos millonarios. Reciben premios, mientras tanto dejan la cagá en todo el ambiente que los rodea. Matan gente a través de los gobiernos y culpan a la gente de echar a perder el orden. Que se vayan! chao nomás.
ResponderMuy buen artículo
ResponderMe encantó todo lo escrito, creo como ciudad es necesario mostrar una opinión, nos destruyeron nuestra casa, nuevamente como lo hacen las grandes empresas, pasando a llevar a los ciudadanos y su naturaleza por dinero. Obviamente en este país no se aprecia la belleza ni la calidad de vida de sus habitantes, ya que si fuera así, habría mejor fiscalización y mayores multas a estos delitos. Por lo que yo sabía CELCO, se demoró en dejar de tirar sus depósitos al rio porque les convenía más pagar la multa, por que era más barato que construir una salida alternativa. Desde que tengo uso de razón, que veo carteles que dicen NO AL DUCTO en Mehuin y San José y nuevamente la lucha que se tuvo por mínimo 15 años, fué derrotada por la ambición y el poder de los grandes empresarios.
ResponderCreo que no debemos permitir más que nos falten el respeto con estas cosas, como país deberíamos hacer mucho más con este tema, ya que es oculto, pocos saben los daños que provoca, no se proporciona información en las noticias (por coludidos) y vemos que estas cosas se repiten, como por ejemplo las termieléctricas, lamentablemente estas empresas le mienten a la gente humilde diciendoles que le darán trabajos y becas que no son reales a largo plazo.
Este es un tema de contingencia y cultura nacional, que gracias a artículos como estos, podemos ver el otro lado de la moneda, el lado real.
Una verguenza lo que vivimos como país. Con esto y los últimos conflictos que han sucedido en este país, no damos cuenta que el gobierno es de los ricos
ResponderMuy buen artículo, una verguenza como país, nuevamente nos damos cuenta que el gobierno es de los ricos
ResponderLas empresas generan empleos y riquezas para el pais, hay costos colaterales que pueden ser el impacto ambiental, pero a veces esos costos no son evitables. Los cisnes son muy bonitos, pero es mas importante que la gente tenga puestos de trabajo. Y es necesario tener trabajos para llegar a ser un pas¡is desarrollado
ResponderDe acuerdo que las empresas tienen una gran cantidad de beneficios como los que comentas pero hoy en día a mi parecer las empresas con el nivel de utilidades que obtienen estos grupos, debieran mitigar al maximo el daño colateral que provocan y no solo atenuarlo al mínimo para apegarse a la ley y asi obtener una mayor utilidad, otra cosa no solo de trabajo se trata un país desarrollado sino de un nivel educacional acorde a la situación, el respeto por sus recursos, una sustentabilidad adecuada y un funcionamiento adecuado de sus instituciones, que a mi parecer en el ambito ambiental es bastante débil.
La planta Licancel perteneció además a Francisco Javier Errázuriz , alias "Fra-Fra". Desde sus comienzos tiene a la gente de Licantén sumida en la pestilencia. El simple hecho de pasar por el lugar te obliga a cerrar las ventanas del auto, para huir infructuosamente del hedor.
ResponderRecuerdo además que, en mi niñez camino a Curepto, acostumbraba mirar los cisnes en el río Mataquito. Hace años que ya no los veo. Cuando pasó lo de Valdivia lo relacioné enseguida. El río está muy deteriorado. Imagino que no sólo por la celulosa... hay muchos "Ecocidas" rondando por ahí.
Lo triste es que leyendo este artículo uno no se sorprende tanto. Pero ya se les acabará el jueguito. Un día hay que agarrarles el Monopoly y quitarles para siempre el tablero.
La gente de La Pesca (Iloca), ahora conocida por el terremoto, viene sobreviviendo a tragedias desde mucho antes. A sus pies se encuentra estuario del Mataquito (un verdadero Nilo para toda la provincia de Curicó), hermoso lugar que solía albergar a muchas aves, de distintas especies migrantes. El efecto contaminante de la planta Licancel ha sido devastador para el ecosistema del lugar, así también para la economía local que, a estas alturas, depende en buena parte de...la propia Licancel.
ResponderPodemos cambiar los nombres de los lugares y el resto bien podría servir de párrafo tipo.
Saludos!
Basta de tanta deshumanizacion, si no hacemos algo los ricos y poderosos algun dia no lejano nos cobraran por las arboles, plantas, los genes, agua ,ect.
Responderhasta por e derecho a vivir y si lo piensan bien ya es un echo.
Decir que me da pena por los cisnes, es mirar las cosas de manera simplista, porque recuerden ustedes que en las minas de carbón , los mineros llevaban un pajarito o un ratoncito en una jaula para saber si había gas grisú...Con la muerte de los cisnes y con sus hígados enfermos, estamos viendo nuestro futuro.
Responderlo que me parece genial es que sólo se fijan en Celco, a pesar que la empresa esta utilizando y mejorando todas sus tecnologías para disminuir al máximo su impacto en el ambiente, nadie se fija en el tipo de plantas que tiene CMPC y si contaminan o no. Tampoco se fijan en las termoeléctricas que contaminan millones de veces mas que las Hidroeléctricas.
ResponderSe hacen marchas multitudinarias sólo porque la patagonia es hermosa, pero que pasa con Coronel que lo llenaron de termoelectricas? bueno, como es feo y pobre la verdad es que no resulta marquetero marchar por un lugar como este.
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