¿Usted estacionaría sobre una ciclovía?

No sé si hay falta de respeto más importante para un ciclista que construir una pésima ciclovía. ¡Ah, sí! Encontrar con un montón de autos estacionados encima.

Para los que andamos en bicicleta por la ciudad, pedalear significa varias cosas: ahorrar dinero, contaminar menos, mejorar el estado físico, hacer un poco de deporte, hacer poco ruido, pasear, conocer las calles, etcétera. Si bien en la mayoría de los casos preferimos las rutas con ciclovías, hay algunas que son demasiado malas y es más cómodo bajarse a la calle y pedalear en línea recta, sin los obstáculos que muchas ciclovías nos dan.

Pero si hay ciclovías que los ciclistas no usamos por malas, eso no le da ningún derecho a ningún automovilista a estacionar su auto sobre ellas. Nada más desagradable que ir pedaleando sobre una cicloruta y de pronto encontrarse con un auto encima, interrumpiéndote el paso, obligándote o a detenerte o a bajarte a la calle o a subirte a la vereda.

Yo que, además de manejar la bicicleta también manejo un automóvil una o dos veces a la semana, considero que estacionarse sobre la ciclovía es una falta de respeto enorme no sólo para con los ciclistas, sino con el urbanismo, con la noción de urbanidad que nosotros, habitantes de las ciudades, debemos tener casi por obligación.

La gran solución para que esto deje de suceder, me parece fácil, es multar a los automovilistas que lo hagan. Si por cada estacionada sobre la ciclovía el conductor estuviera obligado a pagar una multa de 50 ó 70mil pesos (100 ó 120 dólares), en un poco tiempo ya nadie más querría estacionarse ahí. Aunque esa es la solución mala. La buena sería poner carteles de prohibido estacionar y hacer campañas de concientización.

Hace unas semanas me encontré con dos autos en una ciclovía. Uno estaba dándole electricidad a otro, que estaba en panne. Como estaban estacionados encima de la ciclovía, me acerqué y los increpé, a lo que contestaron con insultos. Me di cuenta que ya habían pasado una decena de ciclistas insultándolos, y como iba y volvía, a la vuelta llegué con el teléfono en la mano, amenazándolos con llamar a carabineros. Justo en ese momento estaban sacando los autos de ahí.

Y si hubiera llamado a carabineros, no sé si habría resultado muy bien, ya que en esa misma ciclovía, unos días antes y a unas cuadras de ahí, me había encontrado estacionada, así como si nada, a una radiopatrulla de carabineros de Chile, mire:

Para qué decir más, saque usted sus conclusiones.

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