El tercer planeta, cada vez más caliente

Se ha hecho común en el último tiempo ver a los líderes del mundo libre decir que alcanzar un acuerdo significativo sobre cambio climático es imposible y que se debe esperar hasta la próxima reunión para ver qué pasa. ¿No será muy tarde para entonces?

Se ha hecho común en el último tiempo ver a los líderes del mundo libre decir que alcanzar un acuerdo significativo sobre cambio climático es imposible y que se debe esperar hasta la próxima reunión para ver qué pasa.

El último caso es la conferencia realizada en Durban, la cual evitó un colapso completo de la negociaciones, pero falló en entregar una respuesta esperanzadora. Por el momento, la batalla contra el cambio climático delimitó las líneas de trabajo a seguir y quién es quien en el compromiso por lograr un futuro para el planeta.

Los 27 miembros de la Unión Europea (UE), los 39 miembros de la Alianza de Pequeñas Naciones-Isla (AOSIS) y el bloque de 48 países que conformalos Estados menos desarrollados (LDC) han impulsado por un acuerdo que permita salvar tanto el medioambiente global  como la integridad de sus fronteras y recursos naturales.

Por un momento se temió que Durban fuera un completo fiasco. Un tema no menor era el futuro del Protocolo de Kioto, bajo el cual tres docenas de países ricos aceptaban en 1997 reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2012. El próximo año, en que se termina el primer período de compromisos (que comenzó oficialmente el año 2008), la primera ronda de recorte de emisiones está programada para finalizar.

Sin obligaciones bajo el Protocolo de Kioto, China e India han apoyado un segundo período de compromisos, que promulga mayores recortes, mientras los países ricos parecieran querer cambiar la responsabilidad que les atañe, al exigir que las economías en desarrollo acepten paralelamente obligaciones legales respecto al tema.

Ni hablar de Estados Unidos, que se opuso a cualquier extensión al Protocolo, lo cual no resulta una sorpresa si consideramos que el país nunca lo ha ratificado y que el ex presidente George W. Bush argumentaba la falta de límite a las emisiones de países emergentes.

A pesar del nerviosismo que los países desarrollados han mostrado con relación al Protocolo de Kioto, el acuerdo pareciera no ser suficiente. El tratado sólo pide a los países reducir sus emisiones para prevenir el aumento de la temperatura del planeta en más de 2º Celsius, lo cual según investigadores y científicos en cambio climático es extremadamente peligroso, y podría significar literalmente estar jugando con fuego.

El planeta ya ha aumentado su temperatura en 0,8 grados Celsius por encima de los estándares pre-industriales permitidos. Los pequeños estados insulares son los más preocupados e insisten en que se debe limitar el calentamiento a menos de 1,5º Celsius, para así evitar estallidos medioambientales y un alza significativa de los océanos que pondría en juego su existencia. Los investigadores insisten en que tan sólo con un grado más de temperatura el planeta se vería enfrentado a devastadores consecuencias.

En la Conferencia de Copenhagen (COP15), Estados Unidos se alineó con China y Brasil para imponer un máximo de 2º Celsius, ignorando la preocupación de los estados-islas y las naciones africanas.

Los países han fallado en indicar cómo se logrará la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, sin mencionar que el acuerdo es no vinculante. La conferencia anterior, el COP16, realizada en Cancún el año 2010, ayudaron a aliviar un poco la preocupación de las naciones pobres. En Cancún los países acordaron reducciones voluntarias de emisiones para el 2020, pero los científicos sostienen que las reducciones planeadas no serán suficientes para mantener el alza de temperatura bajo los 2º Celsius. 

Fuente: Time for a new geopolitical climate bloc (AlJazeera)

 

 

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