China: Bosque cubierto de cenizas emerge como la nueva “Pompeya pérmica”

Una antigua selva pantanosa, llena de especies de plantas que se extinguieron hace mucho tiempo atrás ha vuelto a la vida gracias al análisis de fósiles preservados en perfecto estado en una capa de ceniza volcánica

Un antiguo bosque pantanoso, repleto de especies de plantas que se extinguieron hace mucho tiempo atrás ha vuelto a la vida gracias al análisis de fósiles preservados en perfecto estado en una capa de ceniza volcánica. Aunque muchas de estas especies ya son conocidas por la ciencia, la erupción que acabó con este bosque en lo que hoy es el norte de China creó una cápsula de tiempo que revela niveles de detalles casi sin precedentes sobre la flora de la región.

En general, los paleoecologistas sólo pueden inferir la riqueza de un ecosistema de bosque tan antiguo mediante la unión de fósiles de plantas de diversas épocas. Sólo cuando extensas regiones se han preservado in situ en un momento geológico, los investigadores pueden obtener una verdadera imagen de la composición y ecología de la flora, señala Hermann Pfefferkorn, paleoecologista de la Universidad de Pennsylania.

Aunque las inundaciones pueden cubrir grandes regiones con sedimentos de un momento a otro, en general traen organismos de otras áreas y envían los locales a grandes distancias. La forma más fiable de preservación, indica Pfefferkorn, proviene de una capa instantánea y asfixiante de ceniza volcánica.

Pfefferkorn y sus colegas han descubierto una cápsula de tiempo de unos 298 millones de años en las rocas del norte de China –una verdadera Pompeya hecha bosque– donde el peso de las cenizas botó hojas de los fresnos, luego rasgó el árbol y más tarde lo cubrió todo.

El consistente espesor de los depósitos de cenizas en la región, así como el tamaño de las partículas individuales de ceniza, sugiere que la explosión volcánica ocurrió a más de 100 kilómetros de distancia.

Los investigadores reconstruyeron el antiguo ecosistema mediante el análisis de las posición individual de las plantas a través de tres sitios que juntos cubren más de mil metros cuadrados, determinando que especies de seis grupos de plantas vivieron ahí. Además de lucir una amplia variedad de helechos arborescentes, el bosque de turba contenía árboles con apariencia de plumeros cuyos troncos doblaban en altura a los actuales postes telefónicos. Se encontraron también vides y tres especies de un enigmático grupo llamado Noeggerathiales –pequeños árboles portadores de esporas– que los científicos creen son un pariente cercano de los primeros helechos.

“Este es un maravilloso estudio”, dijo Robert Gastaldo, paleobotánico del Colby College en Waterville, Maine. “Muchos de estos grupos de plantas los conocíamos de otros lugares, pero no teníamos idea de que en realidad crecían juntos”, agregó.

Los hallazgos del equipo “proporcionan una visión interna sobre la formación de un pantano de carbón en su mejor momento”, indicó Scott Elrick, geólogo de la Illinois State Geological Survey.

Cuando el bosque estaba vivo, se asentó en el borde noroccidental de una vasta isla tropical justo fuera de la costa oriental del supercontinente Pangea. La mayoría de los bosques de este tipo habían muerto millones de años antes, debido a que los hábitats se secaron cuando las masas de tierra se comprimieron para formar el supercontinente. De hecho, incluso antes de ser cubierto por las cenizas volcánicas, el bosque de turba ya estaba congelado en el tiempo, debido a que en el resto del planeta la flora había evolucionado  de otra forma.

Puedes leer el artículo completo en la edición temprana del Proceedings of the National Academy of Sciences del 21 de febrero de 2012.

Fuente: Ash-covered forest is 'Permian Pompeii' (Nature)

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