
México: Primer país latinoamericano en ratificar el Protocolo de Nagoya
Consiste en proteger la diversidad genética que existe en los ecosistemas de cada país, y lograr la participación equitativa de los grupos indígenas en los beneficios derivados de su uso
El gobierno mexicano informó que esta semana entregó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la ratificación de México al “Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se Deriven de su Utilización al Convenio sobre la Biodiversidad Biológica”, conforme a lo acordado en el 2010 en la ciudad de la que toma su nombre, en Japón.
Esto hace a México el primer país megadiverso y el primer Estado de América Latina y el Caribe que ratifica este Protocolo, que fue aprobado por el Senado en diciembre del 2011 y entró en vigor a nivel nacional en enero de este año.
Pero ¿De qué se trata este protocolo de nombre tan rimbombante y qué implica para los países que lo firmaron? La ‘versión oficial’ indica que el objetivo de éste es proteger la diversidad genética que existe en los ecosistemas de cada país, y lograr la participación equitativa de los grupos indígenas en los beneficios derivados de su uso.
¿Y por qué habría la necesidad de crear una ley para ‘proteger la diversidad genética’? Pues por la existencia en tiempos recientes de la llamada biopiratería, que es básicamente la “apropiación ilegal de la vida”, (¿Acaso debe haber algún tipo de apropiación legal de la vida?) ya sea de microorganismos, plantas o animales, y del conocimiento tradicional o ancestral para realizar productos y servicios que se explotan comercialmente, generalmente por parte de empresas trasnacionales de la industria farmacéutica, biotecnológica o cosmética.
Es decir, que pretenden tener derechos de propiedad intelectual sobre seres vivos o sabiduría popular, y de paso monopolizarlo para que después cualquier persona, incluso los grupos indígenas encargados del cultivo o cuidado de una especie vegetal utilizada con fines medicinales, o alimenticios, por ejemplo, ahora tenga que pagar para poder utilizarla.
El tratado establece entonces como compromiso para supuestamente contrarrestar esto, el objetivo principal de establecer un porcentaje de protección del 17 por ciento de las superficies terrestres y del diez por ciento para las marinas para el año 2020. Una propuesta interesante y urgente, sin duda, ahora habrá que ver si en verdad se puede cumplir y si el gobierno es capaz de escuchar la voz de los grupos indígenas al respecto de el tema de la biodiversidad.
Vía: Ratifica México Protocolo de Nagoya (El Occidental)
Protocolo de Nagoya permite a México garantizar la conservación. (Sala de prensa de la Semarnat)
Viridiana Gonzalez
Periodista. Mexicana, apasionada de las letras, devoradora de libros y fanática de los huertos urbanos.





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