Pedalear cómodas y seguras

Lo primero que debemos saber, es que la bicicleta puede personalizarse y ajustarse a nuestro cuerpo. Una bicicleta incómoda, es a veces, una de las razones por las cuales las personas “se bajan” de la bicicleta.

Por Viviana Albornoz Donoso

Cuando en Macleta reflexionamos sobre el uso de la bicicleta entre las mujeres, los cambios positivos que esto implica para las ciudades, el cambio interno que experimentan nuestras alumnas de la Escuela BiciMujer, no podemos dejar de lado que para muchas, el paso de pedalear por las veredas y/o ciclovías, y bajarse a la calzada, no es sólo un tema de voluntad, por esta razón, creemos que es importante considerar ciertos elementos, que a la hora de pedalear en tránsito, se convierten en fundamentales.

Lo primero que debemos saber, es que la bicicleta puede personalizarse y ajustarse a nuestro cuerpo. Una bicicleta incómoda, es a veces, una de las razones por las cuales las personas “se bajan” de la bicicleta.

Calculemos la altura del sillín sentándonos con la espalda recta (apoyándonos en la muralla), ponemos el talón en el pedal y pedaleamos hacia atrás, en el punto en que la pierna queda totalmente extendida, sin que la cadera deje de estar horizontal, será nuestra altura correcta, ya que al pedalear no usamos el talón. Debemos pedalear con el metatarso, así la pierna nunca quedará extendida completamente, evitando lesiones y facilitando el movimiento. La inclinación del sillín depende cada una. Debemos considerar que el peso al sentarnos debe quedar en los isquiones, por lo que el sillín debe inclinarse un poco hacia abajo, no mucho como para no caer, pero con una inclinación que no produzca presión y dolor, ni molestias en los brazos. Podemos ir probando hasta encontrar nuestra inclinación adecuada.

Un segundo elemento es que manejemos nociones de mecánica, aunque sean nociones básicas, nos sentiremos seguras y podremos detectar de qué se podría tratar aquello que nos tiene con la bicicleta en panne.

Tercero, planificar tu viaje. Tener una idea de por donde transitar, que calles te llevan más rápida y segura, puede hacer la diferencia, al igual que tener un aproximado de cuantos kilómetros tienes que recorrer para llegar a tu destino. La ruta debe adecuarse a nuestros tiempos y destrezas. La bicicleta es un vehículo, adecúate a las normas de tránsito vigentes, respecta a los demás usuarios de las vías y movilízate por la calzada.

Un cuarto elemento a considerar es ser visible. Esto implica asegurarse de “ver y ser vista”, como es un vehículo, en la calle deben vernos, no solo basta sólo con las luces, sino también es importante la posición que usamos en la calzada. Usar la bicicleta siempre teniendo un espacio de amortiguación y no pedalear pegadas a la berma, si no que tomarnos el espacio necesario que nos permita “amortiguar” posibles desperfectos de la calzada, vidrios, canaletas, etc. Esto también obligará al usuario motorizado a adelantarnos evitando que nos encierre en la pista. Al llegar a un semáforo o esquina, ubicarnos atrás o delante de los autos, para que nos vean y al momento de partir, tengan que esperar que pasemos, evitando un adelantamiento imprudente que nos exponga a alguna colisión. De la misma forma, nuestro tránsito por la calzada debe ser “predecible” por los demás usuarios, no realizar movimientos sin aviso, es bueno tener una actitud respetuosa y comunicativa con los otros, y de compañerismo con los demás ciclistas para que nuestro viaje no sea una experiencia de sobreexposición innecesaria.

Por último, usaremos el equipamiento adecuado, sin necesidad de disfrazarnos para pedalear, pues es un acto cotidiano, usando luces, casco y siempre llevar nuestro candado y un set básico de mecánica.

Todos estos conceptos podrán asegurar un poco más nuestra tranquilidad a la hora de pedalear en tránsito.

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