Horario de invierno/verano: la utilidad del cambio de hora

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Felix Gonzalez-Torres, Perfect Lovers, 1987
Felix Gonzalez-Torres, Perfect Lovers, 1987

La existencia del horario de verano (y por consiguiente del de invierno) en la mayoría de los países del mundo y que conllevan los cambios de hora, en la teoría se acordó para mejorar el aprovechamiento de la luz solar, y el consiguiente ahorro de energía.

En Chile, el cambio de horario de verano se realiza el segundo sábado del mes de octubre de cada año, adelantándose una hora los relojes. El cambio de horario de invierno se realiza el segundo sábado del mes de marzo de cada año, retrasándose una hora los relojes. Este año debido al terremoto que azoto al país, se decidió aplazar el cambio de horario en tres semanas, es decir, a este sábado 3 de abril.

Durante los últimos años, varios sectores de la prensa chilena (especialmente el diario El Mercurio) han publicado sendos editoriales contra el cambio de hora, los que involucran directamente al organismo encargado de mantener la hora oficial en Chile; el últimamente criticado SHOA o Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile.

Los detractores del cambio de hora opinan que, en la década del 70, cuando la medida se implementó, prender o apagar varias ampolletas una hora antes implicaba un cambio significativo en el uso de energía. Pero hoy, en que la energía se usa en prácticamente todos los ámbitos -aire acondicionado, calefacción, equipos de musica y televisión, electrodomésticos, computadores- la diferencia en prender una hora más la luz, no es signiticativa. Además argumentan que el cuerpo humano tarda mucho más de un día en adaptarse a las variaciones horarias, lo que se traduce en molestias, especialmente en niños y ancianos.

Ya en los años 40 aparecieron sus primeros críticos, atribuyendo los cambios horarios a “la huesuda y azulada mano del puritanismo, ansiosa por llevar a la cama a la gente más temprano y levantarlos más temprano, para hacerlos más saludables, ricos y sabios a pesar de sí mismos”, pero si en algo hay acuerdo, es que cuanto más cerca del Ecuador esté un país, menos justificado está el cambio de horario, puesto que la duración de los días es más semejante en invierno y en verano.

¿Y ustedes, que opinan?, ¿Tiene utilidad el cambio de hora?

Después del salto los dejamos con parte del intercambio epistolar publicado en el diario El Mercurio

Historia del cambio de hora

Señor Director:
Sobre las medidas que se adoptan en nuestro país para paliar situaciones de emergencia y una vez que éstas se superan tales medidas no siempre se derogan, el distinguido profesor de geografía don Elías Almeyda Arroyo (Q.E.P.D.) relataba la siguiente anécdota para criticar esta mala costumbre: En la época en que funcionaban tranvías eléctricos en Santiago, uno de éstos se desrieló y para reponerlo en la vía hubo que instalar un riel para sujetar de él un tecle. Todo funcionó bien, el tranvía se repuso en la vía y volvió a circular y el personal encargado volvió a sus labores habituales, pero por alguna razón no se retiró el riel de emergencia.

Pasaron los años y allí continuaba el riel y cada vez que se pintaban los postes del sector también se pintaba el riel que ya no cumplía función alguna.

Después de leer la carta de ayer de don Edinson Román Matthey, se llega a la conclusión de que los cambios en nuestra hora oficial que debemos soportar dos veces al año son absolutamente inútiles y se parecen mucho al riel de emergencia olvidado. Dice el señor Román que el motivo de cambiar la hora en 1968 no tuvo por objetivo un ahorro de energía eléctrica como reiteradamente se cita, sino que fue resolver un problema en la central Rapel. Sin embargo, afirma que al producir el cambio de hora un ahorro de energía eléctrica de entre un 1% y un 1,5%, y por otra parte que el mayor aprovechamiento de la luz solar incidiría en mejorar la calidad de vida de las personas, el gobierno de la época decidió transformar en ley los cambios de la hora oficial.

En relación con el ahorro de entre 1% y 1,5% de energía eléctrica que producen los cambios de hora según el señor Román, sería muy interesante saber cómo se han obtenido dichas cifras, ya que para comparar el consumo de energía eléctrica para dos horas oficiales diferentes, es necesario hacerlo para un mismo intervalo de tiempo, lo cual obviamente es imposible. Con respecto a una mejor calidad de vida de las personas que producirían los cambios horarios, el editorial de “El Mercurio” del sábado 10 de marzo contradice tal afirmación citando resultados de investigaciones científicas. En resumen, el cambio de hora de 1968 sólo sirvió para resolver un problema del momento; por tanto, debió haber sido derogado posteriormente y no mantenerse y pintarse durante años como el riel de la anécdota de don Elías Almeyda.

FERNANDO NOËL
Astrónomo
Comisión de la Hora
Unión Astronómica Internacional

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Cambio de hora

Señor Director:
En relación con nuestros absurdos e inútiles cambios de hora de verano e invierno, ahora han aparecido dos cartas en “El Mercurio”, del 25 y 26 de marzo, en que se propone adoptar para todo el año un horario único, y éste sería el horario actual de verano.
A dichos lectores habría que sugerirles que trataran de leer la prensa de los días 15 de julio hasta el 31 de agosto de 1946. Durante ese lapso se adoptó para las provincias entre Coquimbo y Concepción el horario actual de verano, con resultados caóticos. A las ocho de la mañana aún estaba completamente oscuro, y el sol recién comenzaba a salir después de las ocho y media. Hubo que suspender la primera hora de clases en los colegios, entre otras medidas adoptadas, para paliar los efectos de tan absurda hora oficial.
A quienes proponen ahora una medida igualmente absurda, habría que decirles que la hora oficial de la República debe estar basada en información técnica, y no en ocurrencias personales.

FERNANDO NOËL

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Cambio de hora

Señor Director:
El señor Fernando Noël (carta del sábado) sigue criticando los cambios de hora, calificándolos de absurdos e inútiles, como si su opinión fuera palabra santa en el tema. Ya en octubre pasado contesté a una carta suya proporcionando datos respecto de la hora de la salida del Sol en distintos períodos del año, los cuales repito ahora con una pequeña actualización.
Entre los meses de noviembre y febrero, en la ciudad de Santiago, el Sol salió entre las 6:20 y las 7:00 horas. Si no existiera cambio de hora, pasaríamos largos meses con el Sol saliendo a las 5:30 horas, lo cual a todas luces es un despropósito, ya que a esa hora el 99% de la población está durmiendo.
Aprovecho de recordar también que en aquella ocasión emplacé a los detractores del cambio de hora a proporcionar algún dato técnico que respalde su postura, cosa que según mi entender nadie ha hecho.
Finalmente, quisiera invitar a quienes ven la utilidad y conveniencia del cambio de hora a manifestar su opinión, no vaya a ser que posiciones como la del señor Noël sean consideradas como mayoritarias.

Cristóbal Miranda M.

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Cambio de hora

Señor Director:
“El Mercurio” informa ayer sobre los eventuales problemas informáticos que producirá “el cambio del cambio” de hora reprogramado para el 3 de abril. Obviamente, tales problemas no existirían si tampoco existieran los inútiles y absurdos cambios de nuestra hora oficial que debemos soportar todos los años y sin que ellos tengan ningún objetivo práctico. Ya se ha dicho hasta el cansancio que si es por disponer de más luz natural en verano, una hora de luz adicional ya está dada en nuestra hora oficial de invierno, ya que ésta está adelantada en una hora con respecto de nuestra hora normal de acuerdo con nuestra longitud geográfica. Tampoco se ha demostrado que los cambios de hora sean de alguna utilidad práctica, como sería un ahorro de energía eléctrica. Se ha dicho que los cambios de hora contribuirían a mejorar la calidad de vida de los chilenos. Cabe entonces preguntarse: ¿esta mejor calidad de vida es para todos los chilenos o sólo para aquellos que disponen de los recursos materiales para concretarla?

Fernando Noël
Astrónomo Unión Astronómica Internacional

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Cambio de hora

Señor Director:
Llama profundamente la atención la carta del Sr. Fernando Noël, publicada el jueves 8 de octubre. En ella, él aboga por la eliminación del cambio de hora, tildándolo de “absolutamente inútil”, y argumentando que el huso horario 4 (horario de invierno) aprovecha muy bien el período de luz natural, tanto en invierno como en verano. Me temo que dicha afirmación sea incorrecta.

Según datos obtenidos en el sitio web www.timeanddate.com, en Santiago, el día 21 de diciembre de 2008 (solsticio de verano) el Sol salió a las 6:30 y se puso a las 20:52, horario local, es decir, horario de verano.

Por otra parte, el día 21 de junio de 2009 (solsticio de invierno) el Sol salió a las 7:46 y se puso a las 17:43, horario de invierno.

Es claro que el aprovechamiento de la luz natural es máximo cuando beneficia a una mayor cantidad de gente, lo cual no ocurriría si se eliminara el horario de verano, ya que pasaríamos largos meses con el Sol saliendo a las 5:30 de la mañana, horario en el cual la enorme mayoría de las personas nos encontramos durmiendo, y perderíamos una hora de luz en las tardes, cuando prácticamente todos estamos despiertos.

Sería bueno que quienes abogan por la eliminación del cambio de hora presenten evidencia científica incontrovertible respecto de las ventajas que ello significaría. Hasta ahora no lo han hecho, y me atrevo a decir que no lo harán porque dicha evidencia no existe.

Cristóbal Miranda M.

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Cambio de hora

Señor Director:
Quisiera referirme a la carta de doña Alejandra Donoso Rosselot, publicada en “El Mercurio” del 6 de octubre, en la cual pregunta, en la eventualidad de suprimir los cambios actuales en la hora oficial, “¿cuál sería el horario que en definitiva regiría?

Nuestros horarios actuales de verano e invierno corresponden a los husos horarios 3 y 4, respectivamente; es decir, están atrasados en 3 y 4 horas con respecto al Tiempo Universal (TU). Sin embargo, por su ubicación geográfica, la “hora normal” u “hora estándar” de Chile es la del huso horario 5, atrasada en 5 horas respecto del TU.

El horario actual de invierno, 4 horas atrasado respecto del TU, fue utilizado durante todo el año, es decir, como horario de invierno y verano, entre 1947 y 1968. Este horario aprovecha muy bien el período de luz natural tanto en verano como en invierno.

El horario actual de verano, 3 horas atrasado respecto del TU, ha sido utilizado como horario de verano a partir de los cambios de hora actuales iniciados en 1968.

De acuerdo con lo anterior y si felizmente se suprimiesen los total y absolutamente inútiles cambios actuales en nuestra hora oficial, debería adoptarse como hora oficial para todo el año el horario actual de invierno, que funcionó en forma óptima entre 1947 y 1968.

FERNANDO NOËL
AstrónomoComisión Medida del TiempoUnión Astronómica Internacional