El impacto del TPP en el campo

El impacto del TPP en el campo

por

59 posts

La filtración del borrador de propiedad intelectual de TPP expone graves amenazas de este acuerdo económico.

El miércoles 13 de noviembre, WikiLeaks filtró el borrador del capítulo de propiedad intelectual del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). Se trata de un acuerdo internacional entre 12 países -entre ellos, Chile y México- que se negocia en la total opacidad. Desde hace años, asociaciones como Derechos Digitales han alertado de sus potenciales consecuencias catastróficas para la vida democrática.

Hasta la fecha, sólo se conoce el contenido de TPP por escasas filtraciones -una en 2011, otra en 2012-, las cuales vaticinaban pésimas medidas para el ciudadano común. Con el documento filtrado por WikiLeaks, se confirman dichas sospechas. Si bien la mayoría de los analistas se han volcado en las implicaciones que puede tener en el acceso a Internet, otros aspectos como el campo y los organismos genéticamente modificados también entran en juego.

Para responder nuestras dudas sobre TPP, consultamos a Alejandro de Coss, internacionalista mexicano por la UNAM y Maestro en Sociología por la London School of Economics, quien actualmente se dedica al tema de políticas públicas. Alejandro se tomó un momento para esclarecer algunas interrogantes sobre el impacto que tendría este acuerdo en estos temas tan trascendentes.

VV: ¿Qué impacto tienen las revelaciones del capítulo de propiedad intelectual de TPP para el campo?

ADC: Primero que nada, es necesario tener en mente que el capítulo de Propiedad Intelectual no es aún definitivo. Las medidas que tratan sobre PI con respecto de semillas y plantas aún están a discusión. De cualquier forma, hay algunas tendencias preocupantes que vale la pena mencionar.

De inicio, al definir propiedad intelectual, hay un acuerdo incipiente entre los negociadores para incluirlas. Australia, Perú, Singapur, Nueva Zelandia y Canadá apoyan abiertamente la medida, y no existe ninguna oposición clara en el papel. Además, es necesario considerar -como han hecho varios analistas (como la ONG chilena Derechos Digitales)- que el modelo que el TPP sigue es el mismo que los ‘acuerdos de última generación’ que ha impulsado Estados Unidos.

Un ejemplo claro de éstos es el que firmó con Colombia. Ahí, la patente de semillas de arroz por parte de Monsanto y otras empresas privadas, y la obligatoriedad que los campesinos tienen de usar semillas ‘registradas’ -que son las mismas-, han llevado a la ruina a los productores de este cereal.

Los campesinos, imposibilitados para plantar sus propias semillas, extraídas de la mejor parte de la cosecha del año pasado, e impedidos también a reutilizar las semillas registradas, asumen deudas impagables, extinguen la variedad genética del arroz colombiano y se ven obligados a utilizar uno que no resiste el clima y no produce la misma cantidad y calidad que antes conseguían.

El campo se vuelve, por así decirlo, una colonia de las empresas transnacionales a través ya no de la posesión física de la tierra, sino de las cosechas que ahí se siembran.

(cc) Archivo de Proyectos / Flickr

(cc) Archivo de Proyectos / Flickr

Las consecuencias para el campo podrían ser terribles. A reserva de lo que pueda contener el capítulo de agricultura, se observa una tendencia clara de las transnacionales dedicadas a la patente de alimentos y semillas, y de los gobiernos que las respaldan, para ampliar y proteger al máximo su propiedad intelectual.

El capítulo incluye una serie de penas durísimas para quienes le transgredan, sea de forma voluntaria o no , y éstas sí son definitivas en su mayoría. Van desde retribuciones monetarias, por hasta tres veces el valor de lo ‘robado’, hasta periodos indefinidos de cárcel.

VV: TPP habla sobre patentes a conocimiento tradicional, ¿a qué se refiere el acuerdo?

La sección que trata sobre patentes a conocimiento tradicional establece que cualquier Parte podría impedir que se patenten en su territorio “inventos” que atenten contra el orden público o la moralidad. La vaguedad de la afirmación da pie a muchas interpretaciones. Yo prefiero remitirme a las pruebas. En México ya hay maíz genéticamente modificado. Muchas advertencias se han hecho acerca del riesgo que implica su prueba y potencial comercialización.

De alguna forma, el orden público -o, mejor dicho, el fundamento de la vida y la cultura para muchas regiones de este país- está también en peligro, y, salvo la moratoria provisional que emitió el Poder Judicial, no ha habido muestras de que el gobierno mexicano esté preocupado por proteger el conocimiento que ha transformado y creado a las muchas variedades de maíz de prácticas comerciales que le destruirían.

Para la biodiversidad del campo mexicano (¡y no sólo mexicano, claro!) esto también representa un riesgo enorme. Las penas para las trasgresiones a PI implican la destrucción de los productos que se determinen ilegales.

En el caso colombiano, como te acabo de decir, esto se tradujo en la destrucción de toneladas y toneladas de arroz de excelente calidad, con una larguísima historia de selección y mejora. Para México, significaría -si las letras pequeñas así nos obligan- la pérdida de la enorme biodiversidad que existe, por ejemplo, en el maíz.

Esta planta, más allá de ser la base de nuestra alimentación es un símbolo poderosísimo de nuestra identidad, y un recordatorio diario del mestizaje y la riqueza de nuestro país. Si aceptáramos la PI sobre el maíz, a la cual, por condiciones técnicas y monetarias, sólo podrían acceder grandes empresas -mexicanas y extranjeras- estaríamos condenando al campesino a la pobreza, al campo a la re-colonización y a la riqueza y diversidad de nuestro maíz a los libros de historia.

¿Cuáles son las implicaciones en el tema de organismos genéticamente modificados?

Como te mencionaba, el TPP es sumamente agresivo en la protección de PI. Como varias ONGs han manifestado, la mano que mece la cuna -la de la industria- es muy visible. En el caso de OGMs, la protección que se les da es enorme. Digamos que se convierten, de facto, en la única semilla legal.

El caso colombiano es otra vez muy ilustrativo. Al establecer que las semillas registradas son las únicas que pueden ser sembradas (y esto no es parte del capítulo de PI; estoy hablando acerca del hipotético capítulo de Agricultura, que no hemos visto, pero que es comentado en varios sitios en la red, y que se supone estaría basado en el TLC EUA-Colombia), y que sembrar otras, o incluso las que desciendan de las mismas, es ilegal, obligan al campesino a sembrar, consumir y comercializar semillas GM.

© Libertad Digital

© Libertad Digital

De nueva cuenta, aquí hay varias cuestiones que resultan potencialmente dañinas. Una, la pérdida de biodiversidad, que ya mencioné. Dos, y ligado a esto, la sumisión del campesino a la compra de una semilla de la cual no puede establecer precios, que no puede elegir en función de su fortaleza y adaptabilidad, que no está adaptada a un medio ambiente dado, y que, por tanto puede resultar inútil. Esto último, normalmente, podría ser razón suficiente para revocar una patente.

En el TPP, Estados Unidos y Japón buscan incluir un artículo que establece que la inutilidad de una patente no es razón para revocarla. Chile, Perú, Australia, Nueva Zelandia y México, entre otros países, se oponen a ella. Esta oposición, no obstante, no puede ser tomada como una victoria. La historia nos ha enseñado que Estados Unidos no firmará ni ratificará un tratado o acuerdo que no le beneficie.

El caso del TPP no tendría porque ser distinto. Aún quedan varias rondas por negociar, y hay muchas partes del texto que no conocemos. En el caso del campo, hasta no ver la parte de agricultura, resulta difícil emitir una opinión completa, si bien las señales de alarma están encendidas y la situación parece tan crítica que no es posible esperar a otras filtraciones para actuar.

¿Cuáles son los peligros potenciales para los productores?

3. Para responder a esta pregunta, es necesario pensar en tres tipos de productores mexicanos. Uno, el pequeño productor de subsistencia. Dos, el mediano productor que comercializa semillas de forma regional. Tres, el gran productor de semillas, como Maseca.

Para los primeros, las previsiones de patentes y protección a las mismas significarían el fin de su actividad. Desde hace mucho tiempo, tras las reformas a la Ley Agraria en 1992 y la entrada de México al TLC, el campo se ha convertido en un exportador de migrantes; podríamos decir que ese es su único producto. Esto no es un error.

Si revisas los análisis que la OCDE o el Banco Mundial hacen sobre las políticas agrarias mexicanas, verás que esa exportación de individuos como mano de obra es visto como uno de los futuros del campo, presentándose casi como deseable. Huelga decir que eso no es así. En lo local, se destruyen familias, estructuras milenarias, redes de solidaridad, mecanismos de protección medioambiental, y muchas cosas más que ahora no puedo numerar.

En lo nacional, destruyen los restos de la soberanía alimentaria mexicana, el patrimonio genético de las miles de variedades de alimentos que consumimos, la capacidad de acción del Estado mexicano frente a las empresas transnacionales.

En lo global, generan desbalances enormes a través de flujos de migración que son, por un lado, necesarios para el sistema mundial, y, por otro, perseguidos como un mecanismo para abatir los costos de la mano de obra. Es increíble lo que un cambio en la forma de producir alimentos podría generar para el pequeño productor, para el país, para la región, y para el mundo en si.

Para los medianos productores, representaría también la potencialidad de la ruina inminente. La incapacidad de costear los difíciles procesos técnicos para obtener una patente en alimentos podría representar su fin. Quienes si podrían hacerlo son los grandes productores. Como te decía, me parece que su intervención en el diseño del TPP es clara. Digamos que el secreto en su negociación es, aparentemente, sólo para la Sociedad Civil y no para los grandes empresarios.

(cc) ore_reserve / Flickr

(cc) ore_reserve / Flickr

En otro orden de ideas, y en un sentido muy diferente de producción y posesión, es importante mencionar que Méxicoa está proponiendo consultar previamente a los pueblos originarios que detentan conocimientos tradicionales sobre el uso de plantas u otros materiales genéticos cuando se considere patentarlos. A pesar de que la medida no ha sido adoptada, pareciera ser un paso en la dirección correcta.

Lamentablemente, y contextualizando el documento, hemos visto cómo el gobierno mexicano ha omitido y evitado la consulta previa, a pesar de estar contemplada en el Convenio 169 de la OIT sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales, que hemos ya ratificado.

Parráfos después, el texto anula esta previsión. Indica que cuando el gobierno del país interesado determine que la patente es una forma de proteger este tipo de conocimientos, tiene la libertad de así hacerlo. Las contradicciones de este tipo son abundantes.

¿Cuál debería ser la reacción de los gobiernos, de la gente, qué debemos cambiar?

Yo te preguntaría, ¿qué parte del gobierno? Es muy claro que el Ejecutivo, tanto en esta administración como en la anterior, ha negociado el TPP en lo obscurito, realizando las consultas mínimas necesarias a los actores económicos más poderosos del país. Me parece que ese es el caso de los otros países involucrados en el TPP. Al menos, en el caso latinoamericano es así.

Si te fijas, los países de América Latina que están incluidos en el TPP forman parte de la retaguardia neoliberal, que se niega a abandonar el barco aún cuando ya nos ha hundido por demasiado tiempo. El tratado busca unirlos en un esquema que privilegia la propiedad empresarial, el lucro y la concentración de la riqueza, y al mismo tiempo conformarlos como una entente frente a experimentos distintos de relaciones económicas, tanto locales y nacionales -Ecuador o Bolivia- como internacionales -Mercosur-.

Los Poderes Ejecutivos mexicano, peruano, chileno, están actuando como representantes de unos intereses que no responden al perfil de la ciudadanía y del electorado de sus respectivos países. No que sea sorpresivo, pero vale la pena recalcarlo.

© US Embassy, Santiago Chile

Creo que quienes podrían y deberían tener una injerencia mayor, sobre todo ahora que el capítulo de PI se ha filtrado, son los legisladores. El Poder Legislativo tiene la obligación de fungir como un contrapeso en esta situación. Qué tanto está pasando, no lo sé. Supe que hace poco varios legisladores fallaron a la cita para una ronda de negociación. El tema sin duda permanece muy abajo en la agenda, y esto no es deseable, y para tal caso tampoco me da muy buena espina. Hay que mantener un ojo atento ahí.

Esto no exime, por supuesto, a la sociedad civil de informarse, organizarse y actuar en defensa de los intereses comunes. Para mi, es claro que estos son la defensa de la biodiversidad, de los pequeños productores y de los sectores más vulnerables de la ciudadanía. Parte de esta defensa, y respondiendo al asunto de las modificaciones, es echar para atrás el TPP.

Creo que, tal y como ha sido negociado, resultaría totalmente contraproducente continuar adelante con las negociaciones. El Acuerdo está diseñado con una visión que es anacrónica para la búsqueda de un mundo más justo, equitativo, diverso y creativo.

Si realmente queremos modificar algo, y aludiendo únicamente al tema de PI, sería empezar por ese mismo concepto. ¿Qué tipo de Propiedad Intelectual queremos? ¿Una que se fundamenta únicamente en el lucro y una idea vacía de progreso, que es sólo correr?, ¿o una que privilegia el diálogo, la innovación compartida, colectiva y socialmente útil? Hay ya varios experimentos en este tema: el Open Source, Creative Commons, etc.

En el caso del campo, la propiedad es colectiva, inconmensurable, intangible y, se puede alegar, inexpropiable. Para muchos pueblos indígenas la mera idea de propiedad de la tierra como algo en lo que se fundamenta el lucro y no el cuidado, el respeto y la interconexión de las colectividades es impensable. Tal vez por ahí, en el conocimiento milenario que no es propiedad de nadie, sino de todos, podríamos encontrar respuestas nuevas a viejos problemas.

Agradecemos al Mtro. Alejandro de Coss por su extensa explicación. Si te interesa cómo te afectará TPP en otras áreas, te recomendamos leer el análisis de la asociación chilena Derechos Digitales del capítulo filtrado, visitar el sitio TPP Abierto para obtener mayor contexto, y firmar la petición en Change.org para que se detengan las negociaciones y se abra el texto a escrutinio público.