Keystone XL, una bomba de carbono que tu firma puede detener

La construcción del oleducto Keystone XL, traería más contaminación de la atmósfera y cuerpos de agua que empleos e ingresos económicos.

No importa dónde vivas, el cuidado del medio ambiente es una tarea de todos los que vivimos en el planeta. Siempre tenemos la opción de llevar una vida más ecológica pero pocas veces tenemos la oportunidad de opinar y votar en contra de un proyecto que puede romper con el equilibrio de la naturaleza.

La empresa TransCanada tiene a su cargo la construcción de un oleoducto llamado Keystone XL que transportaría diariamente 830 mil barriles de crudo desde las reservas canadienses hasta las refinerías texanas en el Golfo de México. Con él se busca ahorrar la mitad de tiempo que toma hacerlo con el oleoducto Keystone que conecta a Alberta con terminales petroleras en Illinois desde 2010.

El proyecto tiene un costo de 5.3 mil millones de dólares con un trazado de 1.900 km, de los que, 1.400 km están en territorio estadounidense y uniría Hardisty, Alberta con Steele City, Nebraska. Originalmente el trayecto del Keystone XL suponía una amenaza para las reservas naturales de Sand Hills en caso de que hubiera una fuga de petróleo.

Podría pensarse que las fugas de crudo son accidentes aislados que ocurren una vez en mucho tiempo. La realidad es que desde que el oleoducto Keystone entró en funcionamiento se registraron 12 fugas sólo en su primer año. Sólo en Dakota del Norte se vertieron 80 mil litros de petróleo durante una de ellas, contaminando a su paso mantos freáticos y al ecosistema cercano.

Estos riegos ecológicos llevaron al gobierno de Obama a solicitar un estudio de impacto ecológico. TransCanada propuso una nueva ruta que fuera más “amigable” con el ambiente y que no pasara por áreas reservadas. La oposición de ecologistas no sólo tiene que ver con el trazo del oleoducto sino con una serie de efectos negativos en el ecosistema que se derivan de la extracción de crudo en arenas petrolíferas.

Este tipo de extracción consume mucha más energía y agua que en los procesos de hidrocarburos tradicionales pero sobre todo genera grandes emisiones de gases de efecto invernadero que, de construirse el oleoducto desataría incontables peligros para la vida de las personas y formas de vida cercanas a estos lugares.

Por supuesto existe un trasfondo económico en la construcción del Keystone XL. El oleoducto ayudaría a reducir la dependencia de hidrocarburos respecto a Medio Oriente y Venezuela, sin embargo, algunos expertos afirman que la mayor parte del petróleo que se envía a las refinerías se vende en otros mercados como Europa y Latam.

Otra de las razones por las que se apoya son los 2 mil millones de dólares que se ganarían con el proyecto y la creación de empleos pero aquí hay un truco, ya que de los 40 mil que se espera generar, al término del mismo sólo quedarían de 50 a 100 empleos permanentes. La promoción y creación de infraestructura para utilizar energías renovables tendría un impacto similar en el empleo y mucho menor en la ecología garantizando además el abasto.

El presidente Obama se encuentra a la espera del consejo del secretario de Estado John Kerry para tomar una decisión. Para llegar a su veredicto, el secretario abrió una ronda final para obtener comentarios a través de la consulta pública. Tú puedes hacer el cambio y firmar en contra de la construcción del oleoducto Keystone XL que se convertiría en una bomba de carbono en cuestión de tiempo.

Entra al sitio de Avaaz.org y firma en contra de esta propuesta que llenará nuestra atmósfera de emisiones contaminantes y nuestras aguas de hidrocarburos. Tenemos la oportunidad de exigir que se cambie la explotación de petróleo por energías verdes y hay que aprovecharla mientras no sea demasiado tarde.

Fuente: Keystone XL, el ducto que perturba a Obama (Milenio)