Una clave para el cambio climático está en el diseño de los edificios

Una clave para el cambio climático está en el diseño de los edificios

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Reducir las emisiones de CO2 e impedir que las temperaturas asciendan de 2ºC implica aplicar las nuevas tecnologías sobre todo en los edificios que, junto al transporte y la industria, son la primera fuente contaminante. Pero, ¿cómo se aplican los nuevos recursos en una sociedad anclada en sus costumbres? El diseño inteligente es una de la soluciones.

“El futuro es el diseño inteligente con cuestiones tan simples como dónde colocar la nevera, al norte o al sur, y cómo reconducir el calor que la propia casa genera por ejemplo a través de este electrodoméstico. Se logra un intercambio de calor por lo que la casa utiliza su propia energía”, asegura Juliana Qiong Wang, economista de energía, y miembro del Instituto Yale de Clima y Energía de la Universidad de Yale (EE UU).

Para ello es necesario un cambio de mentalidad y mayor concienciación pública, además de políticas adecuadas y tecnologías de uso público y privado, para reducir el consumo de energía y mejorar la eficacia energética de los edificios.

“La comunidad científica y los políticos deben centrarse en la causa del sector de la construcción porque, según cálculos termodinámicos, enfriar una casa en sólo un grado gastará tres veces más energía que calentarla. La humedad cuenta también mucho”, manifiesta Wang.

Reducción “significativa” de emisiones de CO2

Según un informe de Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en Europa más de una quinta parte del consumo de energía y más de 45 millones de toneladas de CO2 podrían evitarse de aquí a 2020 con la puesta en marcha de normativas “más ambiciosas” para los edificios antiguos y nuevos.

“A nivel global es todavía difícil cuantificar cuánta energía se ahorraría con casas más eficientes porque no se trata de una sola tecnología sino de todo un abanico de ellas”, asume la investigadora estadounidense.

Sin embargo, según las estimaciones del PNUMA, se podrían evitar 1.800 millones de toneladas de CO2 en todo el mundo, unos 2.000 millones de toneladas con políticas más agresivas, es decir tres veces el volumen de reducción previsto en el Protocolo de Kyoto. Las nuevas maneras de pensar y actuar contribuirán a una economía baja en carbono y a un futuro más sostenible.

Para la Agencia Internacional de Energía, el sector de la construcción es uno de los sectores más efectivos en términos de costes para reducir el consumo de energía. “Los ahorros energéticos se estiman en 1.509 millones de toneladas de petróleo equivalente para 2050”, anuncia Jens Laustsen, analista senior de Políticas Energéticas de la Agencia Internacional de Energía (IEA, en sus siglas en inglés).

Reducir la demanda global de energía, y mejorar la eficiencia energética en los edificios podría reducir “de forma significativa” las emisiones de CO2 del sector de la construcción con una posible mitigación de 12,6 giga toneladas de emisiones de CO2 para 2050.